De la misa, la media…

clip_image001Cuando uno trata con estadísticas, ya sea por trabajo o por afición, la rutina de los datos se puede volver tedio de tanto número intrascendente. Te das cuenta, entonces, de que eso es lo que realmente somos; números. Pero seguro que les gustaría saber en qué momento las estadísticas se vuelven interesantes. Pues es el momento en que te das cuenta de que tú, sólo tú, tomas conciencia de lo manipulable que somos. Somos, literalmente, como aquel monigote que figuraba en las carátulas de “El Padrino”.

A título de ejemplo os comentaré algunos datos que he tenido la oportunidad de observar recientemente y ya me diréis que conclusión sacáis de ellos:

1.- La EPA (encuesta de población activa) muestra una clara bajada del número de parados.

2.- Las matriculaciones de vehículos han subido.

3.- Vuelven los atascos a las carreteras y –desgraciadamente- aumenta el número de fallecidos.

4.- La venta de viviendas vuelve a repuntar por primera vez en mucho tiempo.

Si leemos esto, efectivamente, nos ponemos muy contentos –exceptuando el número de fallecidos en las carreteras-, la economía va mejor y eso nos complace a todos.

Pero, y si os digo…

1.- Que la EPA ha sido modificada precisamente para reducir el número de parados. Que entre ellos no se cuentan los parados que estén estudiando o realizando cursos. Ni se hace público el impacto que supone la emigración de nuestros titulados.

2.- ¿Sabían que casi todos los vehículos que se están matriculando son de alta gama? BMW, Mercedes, Lexus,…

3.- ¿Cómo puede haber más atascos con menos desplazamientos? Se pueden tener en cuenta varios factores: la gente no toma las autopistas para ahorrar dinero; no se revisan o se hacen mal y tarde, los vehículos; todo el tráfico se concentra en carreteras secundarias sin mantenimiento y en mal estado.

4.- ¿Y si casi la mitad de las viviendas que se están comprando se están haciendo al contado y en efectivo? ¿No tenemos todos, acaso, varios millones de las antiguas pesetas guardados precisamente para eso, para comprarnos una casita?

Entonces el panorama es diferente, ¿verdad?. Desde que te vuelves conocedor de la verdad, apenas ves las noticias. Y si lo haces, las pones muy en cuarentena. Sobretodo si los políticos te dicen qué información deben reflejar los números. Y no. No puedes negarte. Ya se ha encargado la sociedad de poner a los que se encargan de elaborar esas estadísitcas a los pies de los caballos para que no se niegue. Así difícilmente os enteraréis de noticias como estas:

Las bajadas de sueldos y demás sacrificios sólo están para los españolitos de a pie. Nuestros políticos están muy mal pagados -a pesar de los resultados obtenidos por su gestión-, así que algunos consideran que deben cobrar más aún.

Los banqueros empiezan a tener miedo, así que se procura que noticias que hagan referencia a ataques contra ellos se divulguen lo menos posible, no vaya a ser que cunda el ejemplo…sobretodo después de ver con la alegría que se indulta a banqueros y políticos en este país. Alegría que falta a la hora de conceder el indulto a una madre que lanza acido al violador de su hija después de ser puesto en libertad.

Esta es la España de hoy. La nuestra. En la que todo va para abajo hasta que llegan unas elecciones y todo va para arriba. Ni siquiera se escucha hablar de Angela Merkel. Con lo mediática que llegó a ser antes de que se empezara a hablar de elecciones europeas. ¿Dónde estará agazapada? Por suerte para todos nuestros políticos y adláteres, esto no es Grecia.

Un saludo a todos, y ya sabéis…no os creáis nada de lo que veáis…ES TODO ILUSIÓN.

Fuentes: varias.

HARTO DE LUCHAR POR QUIENES NO SE LO MERECEN…

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Este es el final. Volvía recientemente de una manifestación de lo que, desde este lado, se denominan “recortes”. Y que desde el otro lado son “ajustes”. He gritado junto a enfermos hartos de esperar en las “listas de espera” que veían despedir a los enfermeros y médicos interinos que los atendían mientras los políticos les decían, sin mirarles a la cara y con media sonrisa, que eso no era así.

He gritado junto a personas mayores que iban en sillas de ruedas, empujados en algunos casos por sus parejas, cuyas pensiones habían subido 10 o 15 céntimos, mientras les cortaban el agua y la luz porque sus recibos habían subido 30 ó 40 euros. Y mientras, los políticos de toda índole terminaban sus funciones “públicas” para ganar sueldos de centenares de miles de euros en empresas energéticas.

He gritado junto a personas maduras de 50 años que han perdido trabajos a los que han dedicado lo mejor de sus vidas, ilusionados, esperanzados…mientras los políticos y sus amigos, los “grandes empresarios”, hacían la empresa “sostenible”…sobretodo para ellos.

He gritado junto a trabajadores a los que han hecho “competitivos”; trabajan el doble por la mitad de sueldo…”pobres” los llamamos a este lado.

He gritado junto a muchos. Con nosotros también venían gentes de sindicatos, partidos políticos, asociaciones,…nadie les había llamado, pero ellos venían. Muchos de los que me rodeaban no entendían de política…pero sabían sumar, y sabían que por mucho que los políticos, grandes empresarios y periodistas les dijeran que todo iba a mejor, para ellos todo iba a peor: Los enfermos estaban peor atendidos, los pensionistas ganaban cada vez menos, y todos teníamos que hacer frente a más gastos con menos ingresos.

Teníamos muy claro quién era el enemigo, pero… ¿quién era el amigo?

Mientras gritaba tenía en mente el futuro: Mi hija, mi sobrina, mis vecinos en paro, mis padres pensionistas, mis suegros autónomos,…pero allí, en la manifestación faltaba alguien. No sabía quién, pero faltaba fuerza, faltaba energía…

Cuando me iba acercando a mi casa de regreso, me di cuenta de lo que faltaba. Me di cuenta de dónde estaba esa energía. Empecé a observar que las calles estaban llenas de personas, me constaba que muchos de los que veía pasar estaban en el paro o pasaban algún que otro tipo de penuria, casi todas aquellas personas eran jóvenes, se movían en un mismo sentido, todos vestían igual, muchos iban con vasos, botellas, reían, bebían, cantaban…iban al fútbol. Allí se concentraba toda aquella energía. Toda aquella fuerza que a nosotros nos faltaba.

Y entonces me pregunté, ¿vale la pena? Sencillamente llegué a la conclusión de que no.

¡Japi Niu Yéa! (in political english, of course…)

2014

Así escribiría el título de esta entrada un político. Porque él no necesitaría saber inglés. Sin embargo, si eres camarero en el AVE deberás dominar varias lenguas. No, no voy a empezar el año hablando de los privilegios de la casta política; siempre habrá tiempo para ello: Voy a empezar tratando de vislumbrar la verdad entre dos medias verdades. Hace unos días mi mujer comentaba airada una noticia salida en prensa sobre unos enfrentamientos entre manifestantes y policía en Madrid. Para ella, según el medio que leía, la culpa era claramente de los manifestantes. Le mostré entonces otro medio, que le hizo ver que la culpa recaía claramente en la policía. “Cariño –le dije- quédate con el hecho: ha habido un enfrentamiento entre policías y manifestantes en Madrid. Cualquier otra interpretación estará viciada”.

En base a esto me encuentro con dos noticias al comienzo de este año de “recuperación”; Si hacemos clic aquí nos jactaremos de que el recibo del gas se verá congelado e incluso la luz bajará…pero si hacemos clic aquí resulta que el gas no debería haberse congelado; ¡debería haber bajado!, luego ya no nos jactamos tanto. Eso sí, esta noticia tiene su explicación lógica si clickeamos aquí y observamos los vínculos históricos de la clase política y los grandes estamentos energéticos.

Todos los años tienen su calificativo: el año del efecto 2000, el año del jubileo, el año de los mundiales de fútbol, el año de las olimpiadas, el año de la Expo…este es el año de la RECUPERACIÓN.

Sin embargo la recuperación no lo es para todos igual, como para los trabajadores de Panrico…algunos se recuperan antes, e incluso nunca tuvieron que recuperarse; sólo hay que ver a sus directivos, como antes lo hicieron Fagor, Iberia y tantos otros. ¿Verdad que cambia la perspectiva de la “VERDAD” cuando se cotejan diferentes medios y uno indaga más allá de lo que le cuentan?

Pero no quiero cerrar esta primera entrada del año sin dar mi enhorabuena a la cúpula de la CEOE (esa de la que habla tan poco Alfonso Merlos, al contrario de los sindicatos, de los que -sin excusar su presunta culpabilidad- tienen en él a un auténtico azote), la cual podrá retirarse sin los problemas que otros tienen y tendremos. Tampoco quiero dejar de felicitar a cierto amigo, que ha sido de esos más de 100.000 españoles que han encontrado trabajo recientemente: Es ingeniero de telecomunicaciones y su empresa cerró hace tres meses. Ahora sirve hamburguesas en una cadena de comida rápida por el salario mínimo interprofesional, ese que han congelado unos y quieren eliminar otros, pero… ¡qué coño! ¡Enhorabuena! ¡Eres un privilegiado! …¡y no te quejes!, que si es necesario se va uno a Laponia.

Fuentes: varias.

Agencia Tributaria. Oscuro objeto de deseo

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   Ya hace algunos días que la prensa ha recibido instrucciones de olvidar el affair de la Agencia Tributaria. Muchas veces me pregunto qué hubiera sido del Watergate si a los pocos días o semanas los medios norteamericanos hubieran dejado hablar de él. Probablemente hoy no sabríamos qué fue el Watergate, y Nixon se nos mostraría como un afamado y prestigioso presidente.

   Pero la Agencia Tributaria que yo conozco es la de un Ayuntamiento cercano; el mío. Es una Agencia Tributaria donde se mezclan trabajadores de diversa índole: entre ellos nos encontramos con descendientes de antiguos recaudadores de impuestos privados… sí, “privados”; eso que ahora parece tan perfecto…lo “privado”; que según palabras de Sánchez Dragó es tan eficaz y más barato que lo público; lástima que no haya sido barato en el caso de la electricidad, el agua, la gasolina o el gas. Descendientes estos que por meritos familiares ocupan ahora plazas en un organismo autónomo como la Agencia Tributaria.

   Curiosamente, la Agencia Tributaria, tiene su propio sistema de selección, así como su propio sistema de asistencia técnica, de limpieza, etc. Aunque en sus notificaciones incluye el logotipo del Ayuntamiento, la verdad es que las retribuciones de sus trabajadores son más altas que las del resto de funcionarios del Ayuntamiento. Y si nos acercamos a preguntar cómo se puede acceder…entonces la oscuridad es absoluta. Se supone que tienen su sistema de selección, pero… ¿alguno de ustedes ha oído hablar alguna vez de oposiciones a la Agencia Tributaria? La verdad es que la publicidad en su “sistema de selección” brilla por su ausencia.

   Recuerdo aquellos días en que la “perita en dulce” de los Ayuntamientos era la Gerencia de Urbanismo. Su control llevaba implícito una serie de prerrogativas que afloran de forma descarada ahora en nuestros días. Sin embargo, algunos se han dado cuenta ya de que esa “perita en dulce” la constituye ya la recaudación de impuestos. Aquél que controla la recaudación, controla el Sistema. A cambio, su estructura recibirá un trato especial; retribuciones especiales, vías de acceso especiales, ubicaciones especiales… Y el resto de la estructura administrativa, el funcionariado de clase B, o sencillamento el “funcionariado”…ése…ése es prescindible.

   Es curioso cómo dentro de la Administración, con el beneplácito del respetable, se han ido construyendo clases sociales dentro del propio funcionariado; funcionarios clase A y clase B…e incluso clase C y más abajo.

¿Y si ETA dejara las armas en 2014?

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También podía haberlo titulado “Desmontando Mentiras” o “Cómo hacer predicciones basadas en falsas verdades”. Pero quería empezar creyéndome todo lo que me dicen por los medios de comunicación. Dentro de muy pocos días estos mismos medios recibirán la instrucción de dejar de hablar de la famosa sentencia de Estrasburgo. Esa que no queda más remedio que acatar. Lástima que no seamos Inglaterra, que no acata una sentencia similar desde 2005. 

¡Fantástico momento el que vive España! ¡El dinero llega de todas partes! El consumo crece, el PIB crece… ¿ustedes lo ven? Yo no. Yo tengo la suerte de tener trabajo, y desde antes del 2010 trabajo más horas, gano menos, pago más impuestos, y me han subido la luz, el agua, el teléfono, el gas, la comida y las tasas de la universidad de mi hija, entre otros. Además ahora tendré que ayudar a mis padres, cuyas pensiones no subirán más de un 0.25% el próximo año…y eso que no hablo del resto de mis familiares que están en el paro, aún siendo algunos de ellos ingenieros y titulados superiores, que de no tener cargas familiares probablemente ya estarían “transitando” por el mundo.

Ya se nos han olvidado aquellas noticias recientes (hace pocas semanas) que hablaban del nivel de formación de los españoles en matemáticas y lengua; de que ostentabamos los primeros puestos de paro del planeta; de ser de los países con más dificultades para acceder al crédito de familias y empresas, que con su dinero han ayudado forzosamente a esas entidad financieras;…

Y todo esto… ¿SERÁ PORQUE EN 2014 HAY ELECCIONES EUROPEAS? ¿Y EN 2015 ELECCIONES MUNICIPALES?¿quieren creer que ya sabíamos algunos hace años que todo mejoraría por estas fechas?. Y es que el engaño se ha institucionalizado.

Les contaré otra predicción. La banda terrorista ETA dejará las armas en 2014. ¿Qué cómo lo sé? Aten cabos: Imaginen un partido político en el poder con unos sondeos que le indican que cae en picado y al cual vendría muy bien un triunfo sobre cierto grupo armado. Imaginen una Unión Europea cada vez más desprestigiada sobre todo en los países del sur gracias a sus medidas de robo, mal llamadas austeridad, y a la cual vendría muy bien para su imagen y para unas elecciones que se celebran en 2014 que se acabara con una amenaza terrorista en uno de esos países del sur. Imaginen un grupo terrorista que ya está institucionalizado desde el anterior gobierno socialista ocupando puestos de concejales y alcaldes en Ayuntamientos, y para la cual ya la lucha armada tiene poco sentido, pudiendo lograr sus fines a través de la fructífera vía política.

Ahora imaginen unas conversaciones a tres bandas: Terroristas dispuestos a dejar las armas, siempre que se les deje en libertad bajo cualquier excusa y sigan en sus puestos políticos. Europa que logra el gran triunfo de acabar con el último reducto terrorista que quedaba en territorio europeo. Y un gobierno que anuncia a bombo y platillo que la banda terrorista ETA ha dejado las armas, aunque estén todos en la calle; cosa ésta que sería “culpa” de una lejana Europa. ¿Quién pensaría entonces en su mal pagado y explotado trabajo? ¿no sería un triunfo? Un triunfo para un gobierno en decadencia, un triunfo de Europa frente a sus socios y, por supuesto, un triunfo para la banda terrorista.

Y si esto se puede manipular, ¿se imaginan qué se puede hacer con los numeritos del paro, del consumo, del PIB o de los impuestos?. La mentira está institucionalizada y la única verdad será la que llegue por la vía de la fuerza, como en su día pasara en Francia, Rusia o Norteamérica. Tenemos un arma poderosa: LA INFORMACIÓN, y con ella podemos luchar. La pelota está ahora en el tejado del pueblo.

LA FALSA AUSTERIDAD DE LA EXCOMUNISTA MERKEL

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He llevado a cabo esta entrada tan breve como extremadamente necesaria, una vez que he tenido la oportunidad de leer, oír y ver en radio, televisión y prensa escrita titulares que podrían sintetizarse en este: “Alemania premia la austeridad de Merkel”.

Podría atribuir tal falacia al desconocimiento de los periodistas, pero más bien me decanto por la manipulación informativa, de la cual no los culpo a ellos, sino a un sistema podrido que bajo la espada de Damocles les debe recordar incluso en los más profundos sueños que si no hacen y dicen lo que deben van a la calle.

No voy a entrar en los antecedentes de la excomunista Angela Merkel, pero sí en las mentiras que, a través de los medios se están transmitiendo (hagan clic en cada una de las noticias para ir a la fuente original):

Tan contradictorio como que un anarcosindicalista pase directamente a director general de un partido de derechas, la excomunista Merkel tuvo a bien servir a su país con medidas tan “austeras” como las que siguen:

La austeridad que ha llevado a Angela Merkel a revalidar su titulo en Alemania ha sido la austeridad (léase “ocupación”) de los países del Sur de Europa. Y cualquier otra interpretación que hagan los medios de comunicación españoles está tergiversada y manipulada. Que no piensen los políticos del Sur de Europa que griegos, italianos, portugueses o españoles vamos a agradecerles la austeridad como lo han hecho los alemanes a esta señora…si lo hicieramos, seríamos merecedores de todo lo que se nos viniera encima.

Fuentes varias

Mi experiencia en un crucero y la “Marca España”

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El hecho de que un trabajador decida hacer un crucero, es una decisión muy meditada que se dilata en el tiempo a varios meses antes. Es fundamental un presupuesto firme que ahorre en gastos (desayunos, salidas al cine, celebraciones familiares, regalos en fiestas…) y aumente los ingresos (donaciones familiares, regalos en efectivo, aparcamiento de coches,…todo vale). Pero si se está decidido, al final se consigue.

Optamos por el crucero más económico. Cuando fuimos a la agencia para preguntar por los vuelos, el concepto “económico” se esfumó entre tasas, precio del queroseno, impuestos y otras lindezas. No nos apocamos y decidimos hacer el trayecto Sevilla-Venecia en coche; tres familias y dos vehículos para dividir y así ahorrar. Reservas por Internet en hoteles de bajo coste y el maletero lleno de bocatas, agua de grifo y chuches (sí, esas que uno subió y el otro aún no ha bajado –entiéndase dejarlas como estaban-, porque esta esperando a la próxima campaña electoral).

Después de leer en todos los foros habidos y por haber cómo hacer una conducción económica, usé las marchas largas, los reguladores de velocidad y prohibí, bajo pena de expulsión en marcha, que ninguno de los 5 ocupantes bajara las ventanillas (un 4% de ahorro).

Y después vino el aspecto legal. Eso era más delicado. Todos avisaban de que una vez traspasada la frontera de España, la cuestión “multa” adquiría otra dimensión: Fuera de este oasis de derechos y libertades, las multas se pagaban en el acto o se confiscaba cualquier cosa que hubiera en el vehículo de valor aproximado al importe de la multa. Qué lejos quedaban las notificaciones de los agentes españoles; aquellas otras rechazadas al cartero; las publicaciones en el B.O.E. varios años después; las publicaciones en edictos;… aquella dilación incluso hacía atractivo el infringir la norma, ¡con ello aprendías mucho derecho administrativo!.

Pero no todo eran malas noticias; nada más cruzar la frontera española y entrar en Francia… ¡sorpresa!¡el gasoil está más barato! Decidimos llenar los depósitos en Francia tantas veces como pudimos ¡Lástima no llevar garrafas para venderlo en España!. Aunque la verdad es que se gastaba bastante más; las carreteras del sur de Francia estaban atestadas de vehículos, llenas de coches ¡Con lo tranquilos que habíamos venido por las carreteras y autopistas españolas!, apenas vehículos ni transportes, pudimos cumplir nuestros horarios a rajatabla. Pero bueno, aunque había más coches, también les costaba más ¡Dónde se ponía mi utilitario no se ponían tanto Ferrari, Lamborghini y Rolls Royce descapotable! ¡Que se quiten, que soy español!

Finalmente llegamos a Venecia, no sin haber dejado antes atrás algún que otro incidente por problemas con el idioma: En Francia hablan francés, y en Italia, italiano. Y eso que yo siendo español, hablaba inglés, pero se ve que eso en Francia e Italia no sirve.

¡Y embarcamos! ¡Dios, cuánta gente! Dicen que no hay turismo o que la gente no viaja, pero no sería allí, el barco iba hasta las trancas. Eso sí, lo primero que nos dicen cuando entramos es que allí los españoles somos minoría, que somos un grupo muy reducido…y a juzgar por la expresión “spaniard” que comentó un abuelote alemán al pasar por nuestro lado parece ser que tampoco somos muy queridos.

Bueno, el caso es que el ser minoría nos traería ventajas, según nos comentó el muchacho español que nos recibió a la entrada. Esto sorprendió mucho a una de las parejas que nos acompañaba, porque nunca habían visto ningún español trabajando en los cruceros (ellos ya habían hecho varios), siempre eran filipinos, indios, asiáticos y últimamente ciudadanos del este e iberoamericanos; pero españoles, españoles,… nunca habían visto ninguno. Entre las ventajas que posteriormente nos comentó nuestro anfitrión de habla hispana estaba poder visitar las cocinas del barco, donde trabajaban más españoles. ¡Toma ya! Esta pareja no había visto nunca españoles trabajando en cruceros, pero ahora se iban a hartar.

Lo primero fue dirigirnos a la piscina. La cría estaba deseando. ¿Dónde está la piscina?, habíamos seguido con precisión el mapa del barco, tenía que estar allí, delante de nosotros… Y efectivamente estaba allí. Pero debajo de los 300 italianos que se apiñaban sin espacio vital. Y en medio de todo afloraba una mujer vestida con indumentaria india. Supongo que pensaría que el agua de la piscina era agua del Ganges y por eso no se quitó la ropa. Era una representante de un colectivo que no era minoría en el barco, como nosotros; eran ciudadanos de la India, un país emergente…emergente en dinero, porque en limpieza e higiene -y respeto a la higiene de los demás- era evidente que no.

La cena fue muy diferente al almuerzo. Este último se asemejaba más a una caseta de la feria de abril que a un restaurante; la comida de rancho, y las colas astronómicas casi se salían del barco. Aquello era Vietnam, si para tener mesa había que matar…se mataba y punto. Pero la cena… ¡Ah, la cena! Tuvimos un excelente camarero iberoamericano (hispano-parlante, como nos dicen por ahí fuera) que entendía perfectamente el sarcasmo e ironía del sur de España: le pedimos un Don Perignon del 65, y lo captó a la primera: nos trajo dos jarras de agua del grifo bien fresquita que hizo las delicias de pequeños y grandes. El queso troceado muy pequeño para compartir. El pan guardadito para entre-horas. Y allí se comía todo; si los niños dejaban algo, pasábamos los “padres-escoba” para que no quedara nada.

La verdad es que todos los españoles que estábamos allí, ya fueran trabajadores del barco o turistas como nosotros, llevábamos tatuados en nuestra frente la palabra “austeridad”. ¿Todos? ¡No! Justo detrás de nosotros dos mesas de españoles que, según nos comentaron después, eran ilustres empresarios unos y honorables y respetados políticos otros.

Allí no había austeridad; nuestro camarero debió equivocarse y llevar el Don Perignon a la otra mesa, porque en aquella sí que había…varias botellas, vino, cubatas (no creo que fueran a 3 euros), y risas grandes, altas y jocosas: ¡JUA, JUA, JUA! En alguna que otra ocasión tuvimos oportunidad de escuchar los chistes que las causaban…y en verdad debían ser empresarios y políticos, porque desde luego no eran humoristas. Los camareros nos deleitaban todas las noches con canciones y números musicales ideados por ellos,…creo, porque las risas de las mesas “españolas” no nos dejaban escuchar mucho, ni a nosotros ni al resto de italianos. No sé qué pensarían cuando vieron las diferente bebidas de las otras mesas de españoles y las nuestras; lo mismo pensaron que nosotros no éramos realmente españoles,…

Bueno, el viaje transcurrió con alguna que otra anécdota, pero ya estábamos deseando volver a nuestra España; esa tierra de derechos y libertad en la que los peatones pueden cruzar por donde quieren, cualquier coche aparcar en las plazas de minusválidos, las motos ir por el carril bici, y las bicis por las aceras; todo ello sin que pase nada (siempre que tengas un amigo en la política o la justicia…bueno, la verdad es que son lo mismo). Donde las altas esferas son tan eficientes que la culpa siempre la tienen el maquinista y el telefonista. Donde la gente tiene derechos y deberes…bueno, más bien derechos. Ese país en que los trabajadores luchan porque todos tengamos las mismas o peores condiciones que uno mismo. Esa tierra en la que el pueblo sigue confiando en sus dirigentes aunque no cumplan nada de lo que prometen y hagan todo lo contrario y dejen las carreteras españolas como las encontramos a la vuelta, DESIERTAS un sábado 31 de agosto (la radio del coche nos hablaba de retenciones… ¿Pero dónde? No las encontramos por más que buscamos). Esa España de 6 millones de parados sin ingresos, pero que aguantan su situación estoicamente y no queman las calles porque no somos Grecia, ni Turquía, ni Portugal…ni evidentemente Suecia o Noruega; esos jóvenes que llenan los bares todos los días de la semana por la noche gracias a que al día siguiente no hay que trabajar (los que lo hacemos somos ya una minoría y no tenemos dinero ni tiempo para bajar al bar) o estudiar, total, para emigrar a servir copas tampoco hace falta estudiar tanto. En definitiva…la “marca España”…aunque les puedo asegurar que la “marca Italia” tampoco es para tirar cohetes.

Conversaciones con un político

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Me hallaba yo enfrascado en unas labores hace unos días, las cuales no vienen a la sazón,  cuando se aproximó un político, amigo años antes y al que no veía desde hacía tiempo, quien sin apenas pretenderlo, se vió abocado a una conversación que lo llevó a una inusual “precampaña electoral”…

Político: – Hombre, me alegro de verte. Ya pronto te voy a tener que pedir un favor; en las próximas elecciones me votarás ¿no? –inició en broma.

Respuesta: –¿Cómo?

P: – Hombre, el año próximo tenemos ya elecciones europeas y al siguiente municipales.

R: – Vamos que estáis ya de campaña…

P: – Pues sí, y como vosotros los funcionarios sois el colectivo más cercano, con el que trabajamos más directamente, me digo… voy a empezar con vosotros y como ya te he encontrado, pues empiezo por tí ¿no?.

R: – Pues la verdad es que no pienso votaros. Ten en cuenta que nosotros, como todos los ciudadanos, además de funcionarios somos también consumidores, contribuyentes y ahora, también votantes. Pero votantes no ahora, sino desde siempre, desde que empezasteis a ponernos de flojos, que siempre estábamos de “cafetito” cuando en realidad ejercíamos nuestro derecho al desayuno, no el “privilegio” como decís vosotros…y además lo decíais vosotros, que no sois ejemplo de nada, que tenéis gente que no ha hecho nada más que darle antigüedad al carné del partido…

P: – Hombre es que hay que comprender…

R: – No, no, perdona, no hay nada que comprender. Estoy harto de que prometáis; lleváis 35 años de democracia; los políticos ya no tenéis nada que prometer, sino decir lo que habéis hecho. Y en concreto, en lo que a nosotros respecta, como contribuyentes y por tanto pagadores como cualquier otro ciudadano de vuestro sueldo, estamos bastante descontentos: Nos poníais de flojos vosotros, ganando 60.000 euros al año, como es tu caso concreto, y con la excusa de las reuniones o de cualquier otra razón, aparecéis por el trabajo a la hora que os da la gana, vosotros, los que nos exigiis rigor en el horario. Vosotros sí tenéis derecho, que no privilegio, a llevar a vuestros hijos al colegio y llegar más tarde al trabajo, eso cuando aparecéis, que a veces ni eso.  Nosotros somos privilegiados con 1000 euros al mes, o al menos eso es lo que han vendido durante todos estos años los medios de comunicación a vuestro servicio, a la población, que tiene un buen caldo de cultivo en esa mentalidad de que “los demás estén igual o peor que yo, pero a mi ni se me ocurre mejorar…”

P: – Hombre, no me digas que no habéis abusado, por el mero hecho de aprobar un examen no vais a estar fijos toda la vida.

R: – ¿Qué examen has aprobado tú para estar aquí?¿el carné de un partido?¿pusiste muchos carteles?¿y eso te da derecho a mandar sobre mí, que mi formación es mejor que la tuya, y que probablemente haga mejor tus funciones y hasta por menos dinero?¿quieres que hagamos como en la empresa privada, que no es ejemplo de nada, que te quitemos a ti y me pongan a mi?¿y qué te da derecho a ganar 3 veces más que yo?¿te ha elegido a ti alguien?, si en este país no se sabe ni lo que se vota,…

P:- ¡¡Hombre, por favor, no digas eso de la gente!! El pueblo es sabio.

R:- ¡¿Cómo que no?! ¡¿pero os importa acaso alguien que no seáis vosotros mismos?!. Os habéis encargado, tú, los de antes y los de ahora, de tener a una juventud más preocupada del fin de semana que de su futuro, a la población metida en los estadios de fútbol mientras le robáis el sueldo diario, a los pensionistas pendientes del “sálvame” y de Falete saltando del trampolín, ¡no me digas ahora que la gente sabe lo que vota! El pueblo no tiene nada de sabio, fué capaz de votar a los nazis en unas elecciones por mayoría absoluta, y aquí sigue apoyando a un partido que con la excusa de que “no tenía más remedio” no sólo no ha cumplido lo que ha prometido, sino que hace todo lo contrario. ¡De eso os beneficiáis! ¡No hacéis más que decirle al pueblo que sobran funcionarios y vosotros, que sois el triple de Alemania no hacéis más que quejaros de que no tenéis sueldos dignos, que en Europa ganan más que vosotros! Ahora, no le preguntes a la gente si sobran médicos, profesores, bomberos, personal en las ventanillas…entonces seguro que te dicen que no, porque no tienen ni puta idea de lo que son los funcionarios, saben lo que les habéis querido contar. Y mientras, vosotros, a rodearos de asesores, secretarios, directores,…cuyo único mérito es haberle chupado bien el culo al superior correcto.

P:- Perdona, pero los asesores hacen falta, ten en cuenta que un concejal puede necesitar de alguien de confianza que le indique sobre una determinada materia.

R:- Un concejal tiene que ser la máxima autoridad en la materia que sea y no necesitar de asesores; si es concejal de salud, que sea médico; si lo es de economía, que sea economista;… ¡Pero el mejor médico y el mejor economista! no mi amigote que estudió económicas en 15 años. ¿Y qué quieres decir con alguien de confianza?¿confianza para quién? Hay funcionarios que son técnicos en materias concretas durante años y son de máxima confianza.

P:- Los políticos no confiamos en los funcionarios.

R:- ¿Y los funcionarios sí tenemos que confiar en los políticos? Es más, ¿un funcionario que ha sacado unas oposiciones y debe su trabajo a unos criterios establecidos por ley es menos de fiar que un asesor que debe su puesto al político de turno?¿crees que yo, como ciudadano, voy a confiar más en la gestión de un asesor al servicio de los intereses de un partido, que en un funcionario que sólo se debe a la ley y puede negarle al político lo que es ilegal?

P:- Un funcionario no se  puede deber a la ley, tiene que deberse al público y a su jefe, como en la empresa privada…

R:- ¿Qué empresa privada?¿la empresa privada que lleva pidiendo contención salarial desde hace décadas, la empresa privada que no es capaz de ofrecer a sus trabajadores estabilidad en el empleo y sueldo digno?¿ese es el modelo que queréis copiar para la función pública, un modelo más cercano de China o Sudamerica que de Noruega o Dinamarca, donde se trabaja el doble de horas que en Alemania y se es tan productivo como en Mozambique, ese modelo? Yo no sólo quiero lo malo de la empresa privada, también quiero lo bueno; quiero acceder con una entrevista y no tener que ser el mejor de miles, pasandome años sacrificado sin que nadie me garantice nada; quiero ascender y no esperar una promoción durante una década; que me pagen por como trabajo sin que se generalice conmigo; que me suban el sueldo como se ha estado haciendo desde hace 35 años y no me los cambien por dias moscosos ¡no quiero días moscosos!… ¡Y un funcionario se debe a la ley! ¡no me digas sandeces! ¡vosotros sois los que os debéis a unos intereses políticos y económicos! Pero vamos, no te preocupes, que pronto nosotros también nos deberemos a ellos, de eso os encargáis vosotros, en cuanto nos podáis despedir, al grito de “hurra” del populacho, ya no os podremos decir que no a nada y os deberemos pleitesía. Pero vamos, que el pueblo lleva en ello su penitencia. Para cuando se de cuenta de la dictadura que estáis estableciendo ya será tarde. Muchos ya se han dado cuenta y se están yendo para no volver más, otros no podemos irnos…

P:- Comprendo que esteis cabreados porque os quitásemos la paga extra.

R:- Tú lo has dicho. Nos la quitásteis, pero que bien lo hicisteis para que los medios no contaran que vosotros sí la cobrasteis.  Pero lo que más nos duele es que nos pongáis de tontos. Desde hace décadas, las escalas más básicas de la administración se han llenado de gente mejor formada que sus superiores; ingenieros, médicos, arquitectos, economistas, licenciados en derecho, te los puedes encontrar de ordenanzas, peones y auxiliares, y ello porque la empresa privada no era, ni es, capaz de ofrecer nada a sus trabajadores. Os habéis trabajado bien la manipulación informativa y el deporte nacional…la envidia; “si yo estoy puteado, ¡que lo esté todo el mundo!¡acabemos con los privilegiados!. Y ahora nos deciis que nos vais a devolver la paga en 2015, el año de las elecciones municipales, en forma de plan de pensiones…¿qué plan? yo no tengo ningun plan ¿te crees que somos tontos? ¿y qué vais a hacer con los que sí la han cobrado, y a los que se les ha adelantado? No hijo, no, no somos tontos.

A esto, decidí seguir con las tareas que me ocupaban en aquel momento, el político, en su día amigo, no me dirigió más palabras y se marchó. Ya no era amigo, era político, y por tanto un ser muy diferente al que fue en su día, probablemente su resentimiento me lleve a la calle en cuestión de meses, quizás años, pero llegará.

Puede ser que no sea bueno escribiendo, pero soy aun peor orador… quizás por eso no soy político. Sin embargo, aquella mañana me sentí iluminado, y ahora escribo lo que tuve el acierto de decir.

La Gran Mentira de la Reforma de la Administración Local

ayuntamiento

            El viernes 19 de julio de 2013 se tenía previsto aprobar la reforma de la Administración Local, que finalmente lo fue el pasado viernes 26 de julio junto con otras medidas relativas al tráfico rodado y el incremento de sanciones para la conducción ebria, entre otros. A pesar de que desde el comienzo se nos ha tratado de vender dicha reforma como un medio de ahorro del gasto público, aún con el dictamente del Consejo de Estado en contra y avisando de su más que manifiesta inconstitucionalidad en muchos aspectos, sus verdaderas consecuencias van a seguir siendo las mismas que han tenido hasta ahora todas las reformas practicadas: trabajadores y ciudadanos perderán derechos, poder adquisitivo y prestaciones, mientras que en realidad, el gasto público seguirá aumentando.

¿Y por qué? Sencillamente porque los Ayuntamientos, la administración más cercana al ciudadano, perderá competencias a favor de Diputaciones y Comunidades Autónomas, precisamente las administraciones más endeudadas, más opacas y con más signos de falta de control presupuestario. Mientras la deuda de los Ayuntamientos estaba entorno al 3%, la de las Comunidades más vale no hablar de ella.

Sin embargo, esto dará sentido a administraciones como las Diputaciones y las Comunidades Autónomas, en las que el enchufismo político y las descontroladas empresas públicas podrán seguir campando a sus anchas y ahora más, gracias a la reforma de la Administración Local, que justificará sus “competencias”.

¿Y supondrá ahorro? Pues probablemente no, como todas las medidas ya tomadas, que a pesar de recortes de sueldo y despidos de funcionarios y restricciones en las prestaciones sanitarias, educativas, etc, no sólo no han supuesto un ahorro, sino un incremento de la deuda pública que ya roza el 90% del PIB.

         De hecho, tal y como dice Alejandro de Diego Gómez, la reforma establece que el sueldo de los miembros de las corporaciones locales se fijará anualmente en los Presupuestos Generales del Estado según la población del municipio y limitado al de Secretario de Estado, dejando claro que de los 68.285 concejales en España, sólo 12.188 (18 %) tendrán derecho a esa dedicación, pero se omiten dos datos:

       1º: Cuántos concejales cobran actualmente y el importe de sus retribuciones.

       2º: Cuál es el importe máximo que supondrá esta reforma.

     Y a pesar de ello cuantifican el ahorro por este concepto, llegando al resultado de una resta sin conocer ni el minuendo ni el sustraendo.

Al contrario de lo anunciado esta medida no va a suponer un ahorro. Aunque sean llamativos los datos de las grandes corporaciones sin embargo estos no son significativos, así, por encima de 500.000 habitantes sólo hay 6 ayuntamientos y entre todos serán 55 concejales los que no cobren, mientras que:

      Entre 1.000 y 2.000 habitantes hay 931 ayuntamientos, la inmensa mayoría de cuyos alcaldes no cobran nada y ahora podrían tener una retribución de 20.000 euros.

   Entre 2.000 y 3.000 habitantes hay 530, de los cuales la mayoría tampoco cobra o lo hace 1 sólo y, generalmente, en cantidades pequeñas, muchas veces con dedicaciones parciales, y ahora podrá haber 2 por un importe de hasta 30.000 euros cada uno.

    Entre 3.000 y 5.000 hay 490 ayuntamientos en los que también suele haber sólo el sueldo del alcalde, mientras que con la reforma podrán ser 3 miembros, también a 30.000 euros.

      Entre 5.000 y 8.000 hay 416 ayuntamientos en los que no suele haber más de 2 dedicaciones, y en la mayoría esa segunda suele ser parcial, y ahora podrán ser 3 y con un importe para cada uno de ellos de 40.000 euros. 

¡¡Hasta luego, Robespierre!!

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“La revolución es la guerra de la libertad contra sus enemigos: la Constitución es el régimen de la libertad victoriosa y apacible”

Robespierre, 25 de diciembre de 1793, discurso en la Convención

Parece que el modelo político y económico español se resquebraja. La alianza entre las fuerzas renovadoras del franquismo y los partidos y formaciones de la oposición, que dio paso a la Constitución de 1978, está llegando a su fin. Algunos de los problemas resueltos con prisa de huracán o peor aún, silenciados, reaparecen: auge del nacionalismo periférico y reacción del centralismo (castizo) español; supeditación de la organización política y social a la economía de mercado y sus intereses financieros; pérdida real del valor de la soberanía popular en beneficio de grupos de presión, revisionismo histórico, supresión de derechos adquiridos y merma sustancial de la protección que conlleva el estado del bienestar, entre otros. En este contexto, miles de ciudadanos están reclamando, en foros y asambleas, un nuevo pacto constitucional, es decir, el inicio de un proceso constituyente que finalice con la elección de Cortes Constituyentes y la redacción de una nueva Carta Magna que recoja las aspiraciones y anhelos de una ciudadanía moderna, hija de las identidades múltiples del siglo XXI: una república democrática. Ejecutado en la guillotina el 28 de julio (10 Termidor) de 1794, cerca de Errancis, junto con Saint-Just y veinte revolucionarios más, resulta sorprendente comprobar cómo hoy, más de dos siglos después, la cabeza política de Robespierre -el hombre, junto con el Comité de Salud Pública, que consolidó la Revolución francesa de 1789, salvando los progresos y logros de la República y su esencia democrática- sigue vagando, malherida, vilipendiada, cubierta de cal, por las cloacas de la Historia (neoliberal) cuando debería ser un referente, europeo y solidario, en tiempos de pánico institucional y zozobra ética.

La crisis financiera que arrancó el verano de 2007 está produciendo un bloqueo democrático tanto en los órganos de gobierno, centros locales de toma de decisiones, como en la vida de la comunidad. La libertad y la igualdad, pilares del sistema, están siendo amenazadas por la prevalencia de un supuesto estado de necesidad universal, estado de excepción permanente, por usar la fórmula de G. Agamben, al cual se supeditan todas las aspiraciones de transformación y progreso: “ahora no es el momento”, repiten, mantra de hielo, las instancias superiores. Hasta Juan Carlos I, Rey de España, bisagra entre la católica dictadura militar y la democracia (no es necesario recordar que juró cuantas legislaciones le pusieron delante), entra en escena pidiendo, exigiendo, unidad de acción (unidad de destino) y una devota adhesión inquebrantable al Gobierno, en este caso del PP -hubiera sido igual con el PSOE- frente a la trascendencia del desplome financiero global. Al mismo tiempo, una parte significativa de la población, los más desfavorecidos (parados, trabajadores con salarios bajos, precarizados, pensionistas, mujeres, jóvenes sin futuro), expresa su malestar siendo reprimida por el ejecutivo nacional y por los pintorescos gobiernos autónomos. Manifestaciones, ocupaciones del espacio público y demás actos cívicos de protesta -excesos y provocaciones al margen, que han existido siempre en la confrontación política- son percibidos como un ataque frontal a las instituciones democráticas que se defienden -mandan las superestructuras económicas- con la policía. Parece que la política de los políticos (y sus zafiedades), haya suplantado a la política de los ciudadanos (y sus deseos). “Cuando el gobierno viola derechos, la insurrección es para el pueblo, y para cada sector del pueblo, el más sagrado e indispensable de los deberes”, se recoge en el proyecto de Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1793, superador del canónico texto de 1789 (que ya reconocía, por cierto, “el derecho a resistir a la opresión”).

Sometido a instancias supranacionales -una falaz cesión de soberanía que no ha sido refrendada por la mayoría de los estados miembros de la Unión Europea- el gobierno electo acata dictados contrarios al bienestar y desarrollo integral de la mayoría social, es decir, gobierna contra su pueblo, escuchando más a las instituciones financieras mundiales (FMI, BM) que a su propio cuerpo electoral. Cuando el sistema de garantías creado por la Constitución de 1978 es incapaz de impedir o, cuando menos, frenar el deterioro del consenso y la armonía social, urge un cambio de modelo, acorde con las legítimas demandas de una ciudadanía plural, la multitudo spinozista, que “siente e interpreta” las reivindicaciones de una forma distinta a la conocida hasta la fecha (heredera del siglo XIX), y que expresa su disconformidad -desde el fenómeno del 15M hasta los movimientos que propugnan una entrada pacífica en el Congreso de los Diputados- con procedimientos novedosos. La senda constitucional abierta en 1978, que ha permitido recorrer, no sin cierto éxito, una parte del camino de la dictadura -pese a las infinitas secuelas psicológicas y sociales- a la democracia de mercado, parece que llega a una vía muerta. Los partidos mayoritarios -maquinarias de perpetuación de castas o “clase extractiva”, según terminología (liberal) de moda- se están mostrando incapaces para resolver la crisis e impedir el deterioro de la calidad democrática, y viven este “desbordamiento” democrático, “que no, que no nos representan”, bien con el temor a una pérdida de apoyo electoral (PP), bien como drama psicológico de espera beckettiana (PSOE), cuando sólo debería ser entendido, si interpretaran la realidad con lupa demoscópica, como una llamada de atención emocional, una petición de principio o natural evolución, acorde con la sorprendente naturaleza individual de la vida tecnológica y consumista (la metástasis del sistema-mundo capitalista creado a raíz de los acuerdos de Bretton Woods, 1944), donde la política, la sociedad y las relaciones laborales están mutando, sin saber bien hacia dónde, ni con qué fin, a velocidad de vértigo. Robespierre, el 10 de mayo de 1793, ante la Convención, teoriza la radicalidad democrática, eso que ahora se denomina “desbordamiento”, fijando los principios de acción y el tempo revolucionario: “Un pueblo cuyos mandatarios no deben dar cuenta de su gestión a nadie no tiene Constitución. Un pueblo cuyos mandatarios sólo rinden cuentas a otros mandatarios inviolables, no tiene Constitución, ya que depende de éstos traicionarlo impunemente y dejar que lo traicionen los otros. Si éste es el sentido que se le confiere al gobierno representativo, confieso que adopto todos los anatemas pronunciados contra él por Jean-Jacques Rousseau.” La argumentación de Robespierre, tomada de sus Discursos, editados con el título Por la felicidad y por la libertad (2005), elegante hasta en su formalidad literaria, parece escrita para momentos de déficit de soberanía y vacío de poder. Su reflexión es una mirada limpia al poder constituyente: hacia una estructura firme pero flexible, reticular, que impida, por inoperancia o miedo, la parálisis del sistema nervioso central del Estado. ¿Qué es legítimo hacer cuando los gobernantes dan la espalda a una parte, numerosa, del cuerpo electoral, y reaccionan solo ante las exigencias de las oligarquías financieras? Como sostiene Georges Labica, por debajo del pensamiento de Robespierre discurre una “política de la filosofía”.

La democracia o es virtuosa, justa y excelsa hasta el extremo, diría el abogado de Arrás, o no es democracia. Es más, o favorece el interés de la mayoría, o no merece tal nombre. Robespierre vivía obsesionado con la suerte de los desfavorecidos y el respeto a las decisiones de las mayorías. Pese a la brutalidad e ignorancia de la Historia liberal -parecido al caso de V.I. Lenin- Robespierre procuró contener los excesos jurídicos y políticos de dirigentes como Barère o Danton comportándose, en muchos instantes del proceso revolucionario, con paciencia y moderación: un “centrista” dentro del partido de la Montaña. Georges Lefebvre, uno de los primeros historiadores que desveló el velo de terror sangriento que envolvía su figura afirmó que “fue un hombre magnífico, defendió la democracia y el sufragio universal de 1789 (…) y en circunstancias normales nunca hubiera apoyado la pena de muerte ni la censura de prensa”.

El Proyecto de Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, antes citado, fue presentado ante la Convención el 24 de abril de 1793. Su articulado serviría de base a la Constitución de 1793, texto que, recuerda Albert Soboul en La revolución francesa (1966), “sería para los republicanos de la primera mitad del siglo XIX el símbolo de la democracia política”. Cuando los incesantes recortes del neoliberalismo -Alemania está ganando la guerra mundial que perdió en Stalingrado- afectan de manera indiscriminada a las prestaciones sociales se puede leer el artículo 21, repito la fecha, abril de 1793: “El socorro público es una deuda sagrada. La sociedad debe asistencia a los ciudadanos desgraciados, bien procurándoles trabajo, bien asegurando los medios de existencia para aquellos que no están en situación de trabajar.”  

Frente a la pérdida de aliento del sistema de 1978, el nuevo proceso constituyente, un renovado contrato social, con un fuerte carácter anti-individualista, debería exigir, de entrada, la recuperación de la soberanía perdida (su ser es ser en acción) y la permanente exigencia a los gobernantes de sus responsabilidades públicas. Ante el descrédito del Estado y de las instituciones, y la desconfianza que generan los políticos, minados por abusos y corrupciones, Robespierre sostenía (1793) que “el principio de responsabilidad moral -imperativo mayor de la democracia, podríamos añadir- exige además que los agentes del gobierno rindan, en épocas determinadas y con bastante continuidad, cuentas exactas y circunstancias de su gestión. Que las cuentas sean hechas públicas por la vía de la impresión y sometidas a la censura de todos los ciudadanos. Que sean enviadas, en consecuencia, a todos los departamentos, a todas las administraciones y a todas las comunas.” Cambio 16, una de las publicaciones más influyentes en la Transición, recogía unas declaraciones de Felipe González, Secretario General del PSOE, a la salida del colegio electoral, 6 de diciembre de 1978, la jornada que refrendó la Constitución. Preguntado por la vigencia del texto que se sometía a votación respondió: “Espero que decenios y decenios, y si es posible, de un siglo a dos”. Nada como el desparpajo y el tronío.

En una reciente biografía, Robespierre. Una vida revolucionaria (2012), Peter McPhee narra, a modo de conclusión, las vicisitudes del reconocimiento del revolucionario. El 30 de septiembre de 2009, el pleno municipal de la ciudad de París rechazó la moción de un concejal (socialista) que solicitaba poner el nombre de Robespierre a una calle o a una plaza en la “Ciudad de la Luz”. El concejal, perplejo, argumentó que el dirigente jacobino era “primera y principalmente un revolucionario formado por los ideales de la filosofía de la Ilustración” y no “una caricatura de un verdugo sediento de sangre”. Y un formidable antecedente, se podría añadir, para un dinámico, necesario y urgente proceso constituyente que impulse otra forma democrática de vida en común.

Fuente: eldiario.es